Salud

La salud representa el equilibrio que sostiene la vida en todas sus dimensiones: física, mental, emocional y social. No se reduce al acceso a servicios, sino que se construye en el cuidado mutuo, en la prevención y en la capacidad de las comunidades para atender y dar seguimiento a sus propios desafíos. Promover la salud implica, por ejemplo, asegurar que niñas, niños, adolescentes, personas con discapacidad y familias que viven con enfermedades crónicas puedan acceder a atención oportuna y de calidad sin empobrecerse, pero sobre todo que las personas tengan acceso a una vida digna y de bienestar.

Por qué importa
45
millones
de personas en México no tenían acceso a servicios de salud en 2024. Esta cifra revela una brecha estructural: para millones de personas, la atención oportuna y continua sigue sin estar garantizada. Invertir en salud importa porque el acceso no puede depender del lugar donde se vive, del ingreso familiar o de la capacidad de pagar atención privada. La salud sigue siendo una condición básica para ejercer otros derechos y sostener una vida digna.
89
%
de las muertes en México están asociadas a enfermedades no transmisibles, como padecimientos cardiovasculares, diabetes, enfermedad renal y cáncer. Esta cifra muestra que los principales desafíos de salud del país no se resuelven solo con atención de emergencia, sino con prevención, detección temprana, seguimiento y continuidad del cuidado. Invertir en salud importa porque significa actuar sobre las causas que hoy concentran la mayor carga de enfermedad, afectan la calidad de vida de millones de personas y presionan de manera creciente a las familias y al sistema de salud.
115
mil
defunciones por diabetes se registraron en México en 2022. Detrás de esta cifra hay una enfermedad que, con prevención, seguimiento y tratamiento adecuados, puede evitar miles de complicaciones graves.Invertir en salud importa porque significa reducir amputaciones, ceguera, enfermedad renal y muertes evitables.
65
%
de los casos de cáncer infantil en México se detectan en etapas avanzadas. Aunque muchos de estos cánceres son curables con tratamiento oportuno, el diagnóstico tardío sigue complicando la atención y reduciendo las posibilidades de recuperación. Invertir en oncología pediátrica importa porque puede cambiar trayectorias de vida completas: mejorar la detección temprana, fortalecer la referencia oportuna y acercar atención especializada a las familias que hoy enfrentan mayores barreras geográficas y económicas.
5-7
mil
niñas, niños y adolescentes son diagnosticados cada año con cáncer en México. Aunque representa una proporción pequeña del total de cánceres, su impacto social es enorme por los años de vida potencial perdidos y porque muchos casos pueden curarse con atención oportuna. Invertir en oncología pediátrica importa porque significa cerrar brechas de diagnóstico, acceso y tratamiento en una etapa decisiva de la vida.
Estrategia
Priorizamos poblaciones que enfrentan mayores barreras de acceso
Dirigimos nuestra inversión hacia personas y territorios que enfrentan mayores barreras para acceder a atención oportuna, continua y de calidad. Esto responde al principio institucional de priorizar poblaciones y contextos con brechas severas, y a la evidencia de que en México las desigualdades en salud se concentran en ciertas regiones y grupos poblacionales.
Apostamos por trayectorias de cuidado, no por intervenciones aisladas
Entendemos la salud como un proceso que va desde la prevención y la detección temprana hasta el tratamiento, el seguimiento y la rehabilitación. Por eso buscamos apoyar iniciativas que mejoren la continuidad del cuidado y reduzcan quiebres en la atención, especialmente en enfermedades crónicas y oncológicas.
Fortalecemos ecosistemas de salud y capacidades locales
Trabajamos con organizaciones de la sociedad civil, aliados técnicos, comunidades, sector público y otros actores para fortalecer redes, capacidades e infraestructura social que permitan sostener cambios en el tiempo. En salud, esto implica acompañar soluciones que no dependan de un solo actor, sino de colaboración y gobernanza compartida.
Impulsamos soluciones multiactor e innovación con potencial de escala
Priorizamos iniciativas que puedan mejorar la forma en que se previene, detecta, monitorea o atiende una condición de salud. Buscamos iniciativas que integren tecnología, datos, coordinación institucional y coinversión, siempre con foco en resolver problemas reales de acceso, calidad y continuidad del cuidado.
Combinamos atención inmediata con transformación de largo plazo
Nuestra estrategia en salud reconoce que la filantropía debe responder tanto a necesidades urgentes como a retos estructurales. Por eso combinamos apoyo a iniciativas que amplían el acceso inmediato a servicios y derechos, con apuestas de largo plazo orientadas a fortalecer ecosistemas, promover aprendizaje e incidir en cambios más profundos del sistema.
Enfoques Estratégicos
Nutrición y Agua segura

Priorizamos iniciativas que contribuyan a mejorar la nutrición y el acceso a agua segura como condiciones fundamentales para la salud y el bienestar. Este enfoque reconoce la relación directa entre alimentación, prevención de enfermedades, desarrollo infantil y resiliencia comunitaria.

Detección, rehabilitación e inclusión de personas con discapacidad

Apoyamos esfuerzos orientados a la detección oportuna, la rehabilitación integral y la inclusión de personas con discapacidad. Esta prioridad reconoce que la salud también implica condiciones para la autonomía, la participación y el ejercicio pleno de derechos a lo largo de la vida.

Enfermedades Crónicas

Priorizamos acciones dirigidas a condiciones de alta carga para México, como diabetes, hipertensión, enfermedad renal, enfermedades cardiovasculares y obesidad. Buscamos apoyar iniciativas de prevención, detección temprana, seguimiento y adherencia al tratamiento, con énfasis en reducir complicaciones evitables y mejorar la continuidad del cuidado.

Oncología pediátrica

Impulsamos iniciativas que contribuyan a la detección oportuna, la atención especializada, el acompañamiento a pacientes y familias, y la continuidad del tratamiento. Esta prioridad responde a la importancia de reducir el diagnóstico tardío y fortalecer rutas de atención que mejoren las posibilidades de recuperación y calidad de vida.

Salud Mental y atención a violencias

Apoyamos iniciativas que fortalezcan la salud mental, la atención psicosocial y la prevención y atención de violencias. Esta prioridad parte de una comprensión amplia de la salud, que incluye el bienestar emocional, la seguridad y la capacidad de las personas y comunidades para vivir con dignidad.

Salud materno-infantil

Impulsamos iniciativas que fortalezcan el bienestar y la atención de mujeres, niñas y niños en etapas clave del ciclo de vida. Esto incluye acciones de prevención, atención oportuna, acompañamiento y fortalecimiento de servicios y redes de apoyo que contribuyan a mejorar la salud y el desarrollo desde edades tempranas.

Nutrición y Agua segura

Priorizamos iniciativas que contribuyan a mejorar la nutrición y el acceso a agua segura como condiciones fundamentales para la salud y el bienestar. Este enfoque reconoce la relación directa entre alimentación, prevención de enfermedades, desarrollo infantil y resiliencia comunitaria.

Detección, rehabilitación e inclusión de personas con discapacidad

Apoyamos esfuerzos orientados a la detección oportuna, la rehabilitación integral y la inclusión de personas con discapacidad. Esta prioridad reconoce que la salud también implica condiciones para la autonomía, la participación y el ejercicio pleno de derechos a lo largo de la vida.

Impacto

33,534
personas beneficiadas en los programas de Salud en 2025
45%
del presupuesto total de Inversión Social enfocado en Salud
44
organizaciones de la sociedad civil con capacidad de articulación para cerrar brecha de acceso a servicios desde salud primaria y nutrición hasta alta especialidad, cáncer, salud mental y atención a violencias.